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lunes, 11 de marzo de 2019
viernes, 27 de abril de 2018
viernes, 23 de septiembre de 2016
RINOCERONTE
RINOCERONTE
De:
Rogelio Hidalgo
Lo
vi venir como un rinoceronte enfurecido y antes que yo tratara de aplacar su
furia me tumbó de un puñetazo. Caí y
solo recuerdo vagamente que me cubrí la cara de las patadas que el iracundo
esposo me propinaba.
Fue
en el parque El Olivar de San Isidro y la gente que también había acudido a la
función teatral para niños, solamente atinaron a gritar y alejar al agresor
mientras la sangre no dejaba de salir de mi nariz.
Mientras
los golpes pegaban como a saco de boxeador, llamaron a la policía y vino en
ayuda no de mí, sino del victimario, quien se identificó como policía y en el
alboroto me denunciaba como el amante de su esposa.
Me
subieron al patrullero y en 2 minutos estaba ante el Mayor de la comisaría,
quien recibía la denuncia del esposo de Fidela, al oído.
Cuando
le iba a decir que había sido agredido brutalmente por ese policía de franco, me dijo:
-Cállese.
Usted tiene mucho que perder.
-Por qué? Yo me
dirigía al teatro de El Olivar, cuando este señor se bajó de su viejo carro y me agredió.
- Espere y no haga escándalo. Le
van a tomar su manifestación. ¿Y no tiene otra ropa?
- Ups, mi camisa blanca y el saco
estaban manchados con sangre.
Miré
alrededor para buscar al esposo supuestamente engañado, pero se había esfumado.
Después
de horas de exigir que asienten mi denuncia, se acercó un policía con
amabilidad y me dijo.
Venga,
acompáñeme y tome asiento. Cuénteme lo que pasó.
!Cálmese
y hable! fue su orden.
- yo venía al teatro para ver una
obra para niños, y al estar a 15 metros de la puerta y al pretender saludar a
la señora Fidela, quien estaba con su hijo, escuche el grito de
"Oyemierda" por qué conoces a mi hijo!"
Al
voltear simplemente vi una masa muscular que venía a mí.
-Empecemos del principio. usted conoce a
Fidelia, ¿la esposa del policía?
- Sí, trabajamos juntos en una
entidad pública. Y desde que la conozco -hace un año-, siempre supe que estaban
separados como pareja desde hace 4 años.
Sé que el acorazado ese, tiene pareja y Fidela vive en la casa de sus
padres con su hijo de 9 años.
-
¿Es usted amante de la señora?
- Disculpe, pero no voy a
contestar esa pregunta porque está fuera de lugar. Yo he venido a denunciar una
golpiza de la que he sido objeto y creo que no se está procediendo bien.
Mire,
don Justino Hidalgo, él es el esposo, en el papel.
-
Y, ¿acaso yo he estado haciendo el amor con la señora Fidela en medio del
parque a las 11 de la mañana? Además, a quien saludaba yo -o pretendía saludar-
es al hijo.
- Cuantos años tiene usted?
Preguntó el policía.
- 22 años.
- Uhmm y la señora 30 o 28
- Creo que 32 años. Pero que
tiene que ver eso. A mí me han pegado y quiero denunciar al energúmeno.
- Bien, me dijo risueño el
policía. Le propongo dejar esto así no más y tomar los golpes como pago por las
veces que ha disfrutado de la señora. Usted no ha quedado desfigurado lo que
demuestra que el "rinoceronte" medía sus golpes. Así que, fue nada
más que puñetes de cine.
- NO! (estaba iracundo) Ofenderme así como así y todavía
recibir por hecho lo que se supone. No, no lo acepto, quiero hablar con el
Mayor a cargo de esta dependencia.
Al
rato, se me acercó un capitán muy amable y me dijo, hurgándome,
-No. no hay huella de golpes.
Pasé y me atendió en su oficina. Yo quería gritar el abuso pero me dijo.
- Mire jovencito! Te me calmas y
agradece que el policía denunciante no quiere perjudicarte. Estás libre y
puedes irte.
- Pero....
- Todavía te tiras a su mujer y
protestas. Ya no seas pendejo y piérdete.
- Puta madre, salí de la
comisaría de la cuadra 32 de la Av. Petit Tohuars y.…carajo, -estaba como
payaso de circo de barriada- y fui a buscar mi carro que lo había dejado a dos
cuadras del Olivar.
Al
día siguiente, domingo, me fui a encontrar con Fifela y después de los relatos de rigor por lo
acontecido, rompimos la noche con tanto movimiento excitado y desesperado,
hasta el amanecer.
Desde ese día, camino siempre mirando atrás, previendo el advenimiento del rinoceronte.
martes, 9 de agosto de 2016
MI TAPIRIÑA
MI TAPIRIÑA
Ella tiene todo lo desconocido tanto
de sabor y olor. Su atracción no sólo es
sexual sino que me deleito mirarla a la distancia y acariciarle el rostro en
las mañanas. Son cocona y aguaje juntos en el centro de su orgasmo.
Su
excitación hace temblar los edificios y sólo encontramos la calma en la furia del descanso. Lavo sus calzones de
madrugada y limpio con mi lengua toda su ternura. Me sumerjo entre sus pliegues
internos para guardar nuestro deseo en espera del próximo encuentro.
Me
enseñaste a beber del centro de tu placer, y, comprendí que es una dimensión
superior al del placer propio, egoísta, es como un mercado, donde se encuentran
los placeres exhibidos.
¡Diosa
de la Libertad! Tus pies besan mi deseo y mi olfato vuela desde el tiempo
inédito del goce lento. Es la ilusión del amor responsablemente abyecto, hijo
solidario del cromañón, fósil latido del hombre del futuro. Enraizado entre la
lumbre que anochece y el canto de las piedras. Entre una cueva familiar y el
adelanto de la muerte.
¡Oh
diosa tierra! Dueña de los placeres del mundo y los dolores del universo. Cava
en mí tu eternidad
Oh
tierra madre de tribus civilizadas en la discordia y la ambición, ofreces lo
mejor de tus hijos como Pachamanca cocida a través de los siglos. Cocina
familiar de papa y maíz, de cópula y fecundación.
Eres
la cerbatana y yo el dardo diario que espera el soplo de un universo
hambriento, somos la efímera génesis de un beso, dado hace un instante y que al
recordarlo se transforma en manantial que bordan nuestros ojos.
Eres
el preámbulo y ágape del éxtasis tardo -todo junto-, eres la ropa de domingo
sentada al sol en el cordel del convento. Brisa de enamorado, huracán perverso
del amante, sinuosidad del camino errante del secreto.
Cuando
te conocí miré hacia la energía de tu ombligo, -no te puedo mentir- sentía
transportarme llevando hielo hacia el fuego interno de tu locura. ¡Acaso es
malo desear el aroma íntimo de tu libido? -Tampoco lo creí.
Por
eso ahora en el que mi cerebro hace gala de una inusitada erección, navego la
calentura de tu frágil sueño, húmedo, que me absorbe.
Justino
Hidalgo en la Capital.
IInstituto Peruano de Cultura/ IPEC Ediciones 2016
viernes, 8 de julio de 2016
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