Fragmento de
Cruzando el umbral de Luis Valdez Pallete.
Poemas/ Lima/Arteidea/1999
OCHO
La belleza en
este tiempo
no tiene rostro
de pluma renacentista
ni tez de poema
antiguo
La belleza en
este tiempo
tiene el perfil
de la ira
cultivada en las
calles
rajadas de
protesta
NUEVE
En la historia
de la nueva historia
leeremos la vida
renaciendo.
DIEZ
La poesía
es oxígeno de
pueblos
oxígeno de
tempestades vencedoras
que
construyen a batallas
universos de
paz.
ONCE
Ellos han
aprendido
que si cruzan el
umbral
serán dueños del
pan
y de la ciencia.
Trayecto tercero
REMINISCENCIA
MADRE HAZME DE NUEVO LA VOZ
Cuando a mis
ideales
abres la puerta
de tu paciencia
siento madre que
me cubres
con el mediodía
eterno de tus ojos
No sé si he de
crecer
hasta alcanzar
el valor de tu
ternura
pero quiero
recostarme
en tus canas
y pedirte un
milagro
¡hazme de nuevo
la voz!
constrúyela de
tal manera
que pueda
convertir en partículas
las armas que
degüellan
las palabras
de quienes no
aceptan
terminarse de
hambre
y exigen altivos
su trigo
Hazme de nuevo
la voz
para que mi
grito
no conozca
pausas
hasta que la
libertad
le dé descanso
Hoy quedé sin
voz
madre
porque los
especialistas
en asesinar
virtudes
silenciando
protestas
la
descuartizaron letra por letra
cuando flameaba
herida
Yo sé madre
que harás de
nuevo
mi voz
Yo sé madre
que tú no
permitirás
que quede mudo
existiendo
tantos mercaderes
que trafican con
el hambre
existiendo tanta
urgencia
de edificar el
nuevo canto
Yo sé madre
que harás de
nuevo
mi voz
PAPÁ
Papá
de los días que
caminas
trazándome la
senda
de las huellas
que dejaré a la
hora
en que la
primavera convierta
la sofocante sed
del mundo
en manantial
Papá
del tiempo en
que meciste
mi infancia
dándome la
bendición
de tus ojos
verdaderos
Papá
de la fuerza que
sostiene
la calma
transparente
de la madre que
me sufre
Papá
de la cosecha
de nuevos brazos
que surcan con
sus mañanas
las penumbras
Papá
de las canas que
ennegrecen
de juventud y
claveles
cada sol en que
me entregas
el deber de
vivir contra el invierno
Papá
de los astros
que hacen fértiles
los anchos
campos
donde alguien
cosechó lamentos
Papá
de los lagos y
los ríos
con los que
siembro de verde
la luna
cuando se pone
triste
de tanto
observar la tierra
Papá
te amé desde el
follaje
donde nervioso
esperaba el resplandor
que me haría
conocerte
y te amaré
se confundan en
la vida
que no tiene
muerte